España no solo exporta frutas y hortalizas, sino también un recurso invisible, pero muy estratégico: agua regenerada convertida en alimentos. Gracias a décadas de innovación, reutilización hídrica y gestión eficiente, nuestro país lidera en Europa un modelo que garantiza producción agrícola sostenible, seguridad alimentaria y resiliencia frente a la escasez de agua.
